viernes, 11 de septiembre de 2009

Ay del egoísmo de un artista:
jamás terminar su obra
por miedo a que sea vista.

Por eso a su pintura jamás le pintó alguna mano,
tanto empeño y detalle distaría de ser en vano.

***

Viejo tonto, ¿no te has dado cuenta que sólo es una pintura?

***
(Tras varios días, semanas, meses, años). Ahora que soy viejo, me ha parecido sentir que esas manos han venido a mi cuarto una noche y me arrullaron dibujando mi semblante con sus dedos.

***
Que fluya cual río hacia la mar...

No hay comentarios:

Publicar un comentario